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Privacidad

Política de privacidad

Take a Table es el sistema con el que un restaurante toma reservas. Acá está, sin plantillas, qué datos tuyos guarda, para qué, quién los ve y cómo hacer que se corrijan o se borren.

Última actualización: 18 de septiembre de 2026.

En una pantalla

  • Para reservar pedimos nombre, apellido y teléfono. El mail, las restricciones alimentarias y la silla de ruedas son opcionales.
  • Tus datos los ve el restaurante donde reservaste y nadie más. No se venden, no alimentan publicidad y no se comparten con otros restaurantes.
  • Las restricciones alimentarias son datos de salud. Las cargás si querés, van solo a la cocina que te va a atender y no se usan para nada más.
  • No hace falta cuenta para reservar. Si la guardás, es tuya: no es de ningún restaurante.
  • Los servidores están en Estados Unidos. Más abajo decimos cuáles y por qué eso importa.
  • Podés pedir ver, corregir o borrar tus datos escribiendo a datos@takeatable.com.ar.

Quién responde por tus datos

Take a Table es un producto de Marco Giavitto (Take a Table), con domicilio en J. P. López 1946, Santa Fe (3000), Argentina. Para cualquier cosa sobre tus datos, escribí a datos@takeatable.com.ar o por WhatsApp.

Esta política se rige por la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales de la Argentina y su decreto reglamentario. El órgano de control es la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), que tiene la atribución de atender las denuncias y reclamos que se interpongan con relación al incumplimiento de las normas sobre protección de datos personales. Las bases de datos de Take a Table están inscriptas en el Registro Nacional de Bases de Datos Personales de la AAIP, como pide el artículo 21 de la ley.

El restaurante y Take a Table: dos papeles distintos

Cuando reservás, hay dos partes del otro lado, y la ley les da nombres distintos.

  • El restaurante es el responsable de los datos de tu reserva. Es quien decide para qué los usa: sentarte, avisarle a la cocina, llamarte si se cae una mesa, saber si viniste. Los datos son suyos en el sentido de la ley, y si querés que un restaurante los corrija o los borre, podés pedírselo a él o a nosotros, que lo hacemos por él.
  • Take a Table es el encargado del tratamiento (artículo 25 de la ley) de esos mismos datos: los guarda y los procesa por cuenta del restaurante, siguiendo sus instrucciones, con obligación de confidencialidad y sin poder usarlos para otra cosa. No los vemos para hacer marketing, no los cruzamos con nada y no los cedemos.
  • Take a Table es el responsable de lo que no es de ningún restaurante: tu cuenta de comensal si la guardás, los datos de contacto de los restaurantes que nos escriben, las cuentas del equipo de cada salón y los registros técnicos del sistema.

Esto es distinto de lo que hacen otras plataformas de reservas, que arman una ficha global de cada comensal —con sus faltas incluidas— y la comparten entre todos sus restaurantes. Acá cada restaurante ve solamente las reservas que se hicieron con él. Lo que pasó en otro local no lo ve, y nosotros no armamos ningún puntaje de nadie.

Qué datos guardamos y para qué

La ley pide decirte qué dato es obligatorio y qué pasa si no lo das. Va todo en la tabla. Lo que no está acá, no lo pedimos: no hay tarjeta ni pagos, no hay ubicación del celular, no hay documento, y de los chicos solo la cantidad.

Al reservarNombre, apellido y teléfono (obligatorios). Cuántos adultos y cuántos menores. Mail (opcional). Si alguien necesita silla de ruedas (opcional). Restricciones alimentarias (opcionales). Si es un cumpleaños o un aniversario, y un comentario libre (opcionales).Que el restaurante sepa quién llega, cuántos son y qué necesitan. El teléfono es lo que mira el salón si tiene que llamarte; sin mail no te llega ni la confirmación ni el recordatorio. La silla de ruedas sirve para no ofrecerte un sector al que no se puede entrar con ella.
En la lista de esperaLo mismo que al reservar, menos las restricciones y la ocasión. El mail es opcional.Que el salón te llame si se libera una mesa. Nadie te ofrece la mesa solo: es una persona la que decide y llama. Si dejaste mail, te mandamos el link para bajarte de la lista.
Si guardás tu cuentaTu mail, tu nombre, tu teléfono y tus restricciones alimentarias, tal como los cargaste en tu última reserva. Si entrás con Google, Google nos da tu nombre, tu mail y la foto del perfil; no usamos la foto.Que la próxima reserva venga cargada y no tengas que escribir todo de nuevo. La cuenta se crea con un toque al final de la reserva, y nunca es requisito para reservar. No abre ninguna pantalla del restaurante y no es de ningún restaurante.
Si reservaste por teléfonoLo que le diste al restaurante y el encargado cargó en el sistema. Puede que cargue un mail de relleno si no le diste el tuyo.Lo mismo que una reserva web: sentarte y avisarle a la cocina.
Lo que anota el restauranteSi llegaste, si no viniste, si cancelaste. Una nota sobre esa reserva (“pidieron la mesa del fondo”) y, si el restaurante lo usa, una nota sobre vos como cliente.Que el salón trabaje: saber qué mesas se liberan y acordarse de lo que pasó la última vez. Esas notas son del restaurante, las ve solo su equipo, y no se imprimen en la hoja que va a la cocina.
Si tenés un restaurante y nos escribísEl nombre del restaurante, tu nombre, tu mail, tu teléfono, la ciudad y el mensaje.Contactarte por tu restaurante. No se usa para otra cosa ni se cede.
Si trabajás en un restaurante que usa el sistemaTu mail y tu nombre, cargados por el restaurante. De cada sesión, la dirección IP y el navegador desde el que entraste.Abrir el panel del salón. La IP y el navegador quedan en el registro de la sesión, que vence a los siete días, para poder ver desde dónde se entró si algo se ve raro.
Registros técnicosCada mail que sale (a quién, cuándo, si llegó). Cada pedido de link de acceso, con el mail tal como se escribió. La IP, para limitar cuántos links se pueden pedir por minuto. Los registros del servidor, que guarda el proveedor de alojamiento.Poder responder “no me llegó el mail” mirando qué pasó. Frenar a quien pide links a lo loco. Nada de esto se usa para perfilarte.

Lo que no hacemos con los datos: no se venden, no se alquilan, no se cruzan con bases de terceros, no se usan para publicidad y no se usan para entrenar ningún modelo. No hay analítica de terceros en la página: ver la política de cookies.

Restricciones alimentarias y silla de ruedas: datos de salud

Una celiaquía, una alergia a los mariscos o la necesidad de una silla de ruedas son información referente a la salud, y la ley argentina los considera datos sensibles (artículo 2). Eso cambia tres cosas, y las tres están hechas así a propósito:

  • Nadie está obligado a darlos (artículo 7). Los campos son opcionales y reservar sin ellos funciona exactamente igual. Si los cargás, es porque querés que la cocina lo sepa.
  • Tienen una sola finalidad: que el restaurante te atienda. Van al equipo del salón y, impresas, a la cocina de ese servicio, y a ningún otro lado. No se usan para marketing, no se comparten con otros restaurantes y no arman ningún perfil.
  • Quedan en tu cuenta solo si vos lo pedís. Al final de la reserva te ofrecemos guardarla; ese toque es tu consentimiento para que las restricciones queden cargadas para la próxima vez. Se pisan enteras con cada reserva nueva: si en la última no las pusiste, desaparecen de la ficha. Podés pedir que se borren cuando quieras.

Con quién se comparten

Con el restaurante donde reservaste, que es la razón de todo esto. Y con los proveedores que hacen funcionar el sistema, que ven los datos solo para prestar su servicio y bajo contrato:

VercelAloja la aplicación y sus registros del servidor.Estados Unidos
NeonLa base de datos, con sus copias de respaldo.Estados Unidos
ResendManda los mails de las reservas, la lista de espera y los links de acceso, y nos avisa cuando un restaurante nos escribe desde la portada.Estados Unidos
GoogleSolo si elegís entrar con Google: nos da tu nombre y tu mail. Si no lo elegís, Google no interviene.Según su política

Nadie más. Y por si hace falta decirlo: no le mandamos tus datos a WhatsApp ni a Meta. Los links de WhatsApp de la pantalla abren tu propia aplicación con un número; lo que escribas ahí es entre vos y el restaurante.

Además, entregaríamos datos si una autoridad judicial o administrativa competente lo ordena, y solo lo que ordena.

Los servidores están en Estados Unidos

Vercel, Neon y Resend procesan los datos en Estados Unidos, que no está en la lista de países con nivel de protección adecuado que lleva la AAIP. La ley (artículo 12) permite igual la transferencia cuando el titular la consiente de forma informada, y además firmamos con cada proveedor su contrato de tratamiento de datos, que lo obliga a la confidencialidad, a la seguridad y a usar los datos únicamente para el servicio.

Al reservar, anotarte en la lista de espera, guardar tu cuenta o escribirnos, consentís esa transferencia. Si no estás de acuerdo, podés reservar igual llamando al restaurante: ahí el dato lo carga el encargado, pero termina en el mismo sistema, así que lo honesto es decirte que hoy no tenemos una forma de guardar tu reserva sin que pase por esos servidores.

Cuánto tiempo se guardan

  • Las reservas y las anotaciones en lista de espera quedan como historial del restaurante mientras el restaurante use Take a Table: es lo que le permite saber que ya viniste tres veces, o que la última vez pediste la mesa del fondo. Cancelar una reserva no la borra: la marca como cancelada, porque el salón tiene que poder ver qué pasó con esa mesa. Si querés que una reserva tuya se borre de verdad, pedilo y se borra.
  • Tu cuenta dura hasta que pidas que se borre. No hay vencimiento por inactividad.
  • Los links que te llegan por mail —para ver, cancelar o modificar una reserva, o bajarte de la lista— siguen funcionando mientras exista la reserva. Los links para entrar a una cuenta vencen a los diez minutos.
  • Las sesiones vencen a los siete días sin uso. La IP que se guarda para limitar los pedidos de links se descarta en minutos.
  • Los registros de mails enviados se conservan junto con la reserva a la que pertenecen.
  • Los contactos de restaurantes se conservan mientras dure la conversación comercial, y si el restaurante se convierte en cliente, como constancia de por dónde entró.
  • Si un restaurante deja de usar Take a Table, sus datos se le devuelven o se borran a su pedido, y nosotros no los conservamos.

Cómo se protegen

  • Todo viaja cifrado (HTTPS), del celular al servidor y del servidor a la base.
  • No hay contraseñas que robar: se entra con un link que llega al mail y vence a los diez minutos, o con Google. No guardamos ninguna clave tuya.
  • Los links de las reservas llevan una firma criptográfica: no se pueden adivinar ni fabricar cambiando un número.
  • El panel de cada restaurante lo abre solo la lista de personas que ese restaurante cargó, y se vuelve a verificar en cada pantalla y en cada acción, no solo al entrar.
  • Las cookies de sesión no las puede leer ningún script de la página. Ver la política de cookies.
  • La base tiene copias de respaldo automáticas y el acceso directo a ella está restringido a Take a Table.

Seguimos las medidas de seguridad recomendadas por la AAIP (Resolución 47/2018). Si alguna vez hubiera un incidente que afecte tus datos, te lo vamos a decir, a vos y a la AAIP.

Tus derechos y cómo ejercerlos

Sobre cualquier dato tuyo podés pedir acceso (ver qué tenemos), rectificación (corregirlo), supresión (borrarlo) y oposición a que se use para algo que no sea la reserva. También podés revocar un consentimiento que hayas dado, por ejemplo el de guardar tus restricciones en la cuenta, sin que eso afecte lo ya hecho.

Escribí a datos@takeatable.com.ar desde el mail que usaste para reservar, o indicando el teléfono de la reserva, así sabemos que sos vos. Respondemos un pedido de acceso dentro de los diez días corridos y uno de rectificación o supresión dentro de los cinco días hábiles, que son los plazos de la ley (artículos 14 y 16). El acceso es gratuito a intervalos no inferiores a seis meses, salvo que se acredite un interés legítimo al efecto conforme el artículo 14, inciso 3.

Para corregir o cancelar una reserva concreta no hace falta escribirnos: el link del mail de confirmación lo hace al instante, y si reservaste por teléfono, el restaurante lo hace desde su panel.

Si no te respondemos o no estás conforme, podés reclamar ante la Agencia de Acceso a la Información Pública.

Los mails que mandamos

Solo los de tu reserva: la confirmación, un recordatorio el mismo día, el aviso de que quedaste en lista de espera y el link para entrar a tu cuenta si la pediste. Son mensajes del servicio, no publicidad, y por eso no traen botón de baja: si no querés recibirlos, alcanza con no dejar el mail al reservar.

Hoy no mandamos ningún mail promocional, ni nosotros ni en nombre de los restaurantes. Si algún día un restaurante quisiera hacerlo, sería solo a quien lo haya aceptado antes, con la palabra “publicidad” a la vista y con un link de baja de un toque en cada mensaje, como exigen el artículo 27 de la ley y la Disposición 4/2009. Esta política se actualizaría antes.

Si respondés un mail de reserva, la respuesta llega a la casilla que el restaurante indicó para eso.

Menores

De los chicos guardamos solo cuántos son, para contar las sillitas y el cupo. No pedimos nombres, edades ni ningún otro dato de un menor. La reserva la hace y la firma un adulto, que es el titular de los datos.

Si tenés un restaurante

Lo de arriba también vale para vos: tus datos de contacto los usamos para hablar con vos y nada más. Y sobre los datos de tus comensales, Take a Table se obliga como encargado del tratamiento: a tratarlos solo según tus instrucciones y para prestarte el servicio, a guardar confidencialidad, a aplicar las medidas de seguridad de arriba, a no cederlos a nadie y a devolvértelos o borrarlos cuando termine el servicio. Lo único que Take a Table puede usar por su cuenta son estadísticas agregadas y disociadas —cuántas reservas por día, qué porcentaje se cancela— que no permiten identificar a nadie.

Sos vos, como responsable, quien decide qué hacer con la información de tus clientes, y esta política es la base de la que tu propia política puede partir.

Cambios en esta política

Si cambia algo importante —un proveedor nuevo, un uso nuevo de los datos, un mail que antes no mandábamos— la fecha de arriba cambia y, si tenés cuenta, te avisamos por mail antes de que entre en vigor. Los cambios que solo aclaran la redacción se publican acá sin aviso.